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Varicela
La varicela es una de las enfermedades clásicas
de la infancia producida por el virus varicela-zoster,
un virus de la familia de los herpesvirus. El virus
es altamente contagioso y puede ser transmitido por
el aire. En los niños, la varicela suele ser
leve pero los adolescentes y adultos tienen mayor
riesgo de complicaciones.
Las síntomas más características
de la varicela son la erupción en la piel que
aparece en forma de pequeños granos, que dentro
de poco tiempo se convierten en vesículas.
Normalmente las vesículas suelen aparecer primero
por la cara, el tronco y el cuero cabelludo, extendiéndose
después por todo el cuerpo.
Se diferencian dos tipos de inmunización:
la inmunización activa, que es una vacuna de
virus vivos atenuados y la inmunización pasiva,
que es administrada por vía intramuscular.
La inmunización pasiva se emplea para prevenir
la enfermedad en grupos de alto riesgo que han tenido
contacto con un enfermo de varicela y que no pueden
recibir la vacuna, como embarazadas, inmunodeprimidos
o recién nacidos cuyas madres no han pasado
la varicela. La inmunización activa es una
vacuna muy eficaz, especialmente frente a las formas
más graves de varicela. Es una vacuna muy eficaz,
especialmente frente a las formas más graves
de varicela.
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